
Aunque soy abogada, mi trayectoria profesional se ha desarrollado muy lejos de los juzgados. Desde hace más de 20 años trabajo en el mundo de la empresa y, en concreto, en el ámbito del asesoramiento fiscal. Mi pasión siempre fue poder trabajar en una ONG y por eso también me especialicé en este ámbito y me formé en Derecho Internacional Humanitario. Hace tres años le di forma a un proyecto que tenía en mente y creé mi comunidad de mujeres emprendedoras.
Me gustan las personas que asumen sus responsabilidades, que aceptan las consecuencias de sus acciones y no culpan a otros de sus fracasos o carencias. He sido tantas veces «víctima de…» que huyo del victimismo y su discurso machacante y paralizante. Considero que la empatía, la compasión, la ternura y la amabilidad son vitales en nuestras relaciones, pero cada día me gusta menos el buenismo y el pobrecismo. Ver a otra persona crecer en su negocio o prosperar en la vida es algo maravilloso y merece tener esa oportunidad. Seamos impulso y no lastre, dejemos volar aunque se vuele con miedo.